El aceite de oliva virgen, la grasa por excelencia

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Seguimos completando nuestras entradas sobre la influencia del aceite de oliva en nuestra salud.

Os presentamos un artículo muy interesante del tristemente fallecido Dr. José Mataix Verdú, catedrático de Fisiología en la Escuela de Nutrición de la Universidad de Granada. En este artículo se aborda tanto el consumo de aceite de oliva en relación a las demás grasas, las diferencias de los efectos de los aceites de oliva y los aceites de oliva virgen o virgen extra en nuestra salud, o los mecanismos por los que el aceite de oliva protege del estrés oxidativo.

“El aceite de oliva es sin duda, la grasa por excelencia, la grasa incuestionable, que debe estar presente en la alimentación habitual, al menos en lo que se refiere a la grasa de adición.

Por otra parte, mientras que cualquier otro tipo de grasa como la saturada procedente de animales terrestres y de los aceites vegetales de coco y palma, y la poliinsaturada procedente de aceites de semilla como el girasol, debe limitarse grandemente en su consumo; el aceite de oliva puede tomarse sin limitación, siempre que no represente en exceso de ingesta energética que favorece el sobrepeso.

Las razones del aceite de oliva como grasa de elección indudable son varias, sobresaliendo de manera especial en nuestros días las de tipo saludable.

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Hace no muchos años nuestra grasa mediterránea empezó a establecer su primacía cuando se descubrió que la mejor salud cardiovascular de las poblaciones mediterráneas, era en parte debido al consumo de la misma. A partir de este hecho reafirmado repetidamente por todo tipo de estudios desde experimentales a los clínicos y epidemiológicos, se fue descubriendo como el aceite de oliva mejoraba otras funciones del organismo. En este sentido, muchas de las tareas que se llevan a cabo a nivel digestivo como la gástrica, la pancreática, la biliar y la intestinal mejoran con el aceite de oliva. Asimismo, han sido y siguen siendo estudiadas las ventajas del mismo sobre la prevención de la enfermedad diabética, incluso el propio cáncer en muchos de sus malignas presentaciones. Incluso empiezan a haber datos de que hasta la función cognitiva se mantiene mejor en personas de edad avanzada, cuando en la alimentación a lo largo de su vida ha ingerido aceite de oliva de modo habitual y preferente.

Merece una especial atención la capacidad del aceite de oliva de defendernos de la oxidación celular. El organismo humano está expuesto por razones diversas a una agresión oxidativa. Entre las citadas razones hay unas de carácter endógeno como es la obtención de energía que siendo algo necesario lleva consigo la formación de unos componentes oxidantes. Hay también de carácter exógena, que hoy están muy presentes en nuestra actual sociedad, y entre las cuales destacan la polución, el tabaco, el alcohol, los contaminantes alimentarios y de otra fuente, el estrés, las radiaciones, etc. Consecuencia de la citada agresión oxidativa se producen una gran cantidad de enfermedades como la cardiovascular ya mencionada, renales, hepáticas, oculares, otros. El propio envejecimiento se produce y se acelera debido al daño oxidativo que está presente desde el momento que nacemos.

Para poder defendernos del mencionado estrés oxidativo, el organismo dispone de diversos sistemas de defensa, todos los cuales dependen de la alimentación. Para los que trabajamos en este interesante problema, la defensa antioxidativa celular pasa por dos estrategias: Una de ellas es la presencia en la membrana celular de ácidos grasos que no se oxidan, y la otra, el aporte de componentes antioxidantes que contrarrestan las sustancias oxidantes presentes en la célula. Ambas estrategias se consiguen con el aceite de oliva pues el ácido graso mayoritario en su composición, el ácido oleico, cuando está en la membrana celular en gran cantidad, cosa que ocurre cuando se ingiere habitualmente aceite de oliva, no se oxida. Por otra parte, el aceite de oliva contiene diversos antioxidantes como vitamina E, y componentes fenólicos diversos que se incorporan en las células a un nivel óptimo.

Volviendo a la idea indicada en el inicio de estas consideraciones, el aceite de oliva se ha mostrado eficaz cuando se contempla cualquier función del organismo. Lo importante, no obstante, no es pensar en la eficacia que tiene el mismo, cuando se tiene una determinada enfermedad sea ésta la cardiovascular o el cáncer. Lo realmente importante es que el aceite de oliva cuando se ingiere habitualmente y se hace desde que nacemos, y yo iría más allá cuando la madre gestante ya lo tiene incorporado en su dieta va a ser un factor clave en la prevención de enfermedades especialmente las que más nos preocupan actualmente como la obesidad, las enfermedades cardiacas, la diabetes, ciertos cánceres, etc.

Como una confirmación de lo dicho, nuestro equipo de investigación en estos momentos posee datos concluyentes de cómo en estudios experimentales una dieta con aceite de oliva prolongando el periodo de envejecimiento, existiendo una menor cantidad de enfermedades asociadas al mismo.

Ahora bien es obligado precisar que las mejores ventajas sobre la salud además de las propiamente gastronómicas, se logran cuando se consume aceite de oliva virgen. En este caso no sólo existe una gran riqueza en ácido oleico, sino un importante contenido en los denominados componentes menores, como son la vitamina E, los compuestos fenólicos diversos (ácidos fenólicos y flavonoides de carácter antioxidante sobre todo), fitosteroles (que como el sitosterol reduce la absorción del colesterol de la dieta), escualeno (con carácter quimiopreventivo del cáncer), etc. CUANDO LO QUE SE INGIERE ES ACEITE DE OLIVA (NO VIRGEN POR TANTO), EL COMPONENTE EN ÁCIDOS GRASOS ES EL MISMO, PERO LA CANTIDAD DE COMPONENTES MENORES ES BASTANTE MENOR POR LO QUE SU CAPACIDAD SALUDABLE DISMINUYE.

En cuanto a si el aceite debe ser virgen o extra virgen, puede tener en algún caso y no importante, carácter gastronómico, pero nunca nutricional. Desde esta perspectiva y por tanto de salud, los efectos beneficiosos son exactamente iguales, pues esto depende de su riqueza en ácido oleico y componentes menores, y no de sus cualidades organolépticas que es lo que define la tipificación de aceite de oliva virgen y extravirgen.”

Fuente texto:

http://www.campinasdejaen.es/es/seccion.html?pag=/es/aceite.salud.mataixverdu.html

Fuente fotos:

http://2.bp.blogspot.com/_FMQVEsPBnPE/SSFuvp1gVwI/AAAAAAAAW-o/91psaQU4syg/s320/Jos%C3%A9+Mataix+Verd%C3%BA.jpg

http://www.ecologiaverde.com/wp-content/2009/03/aceite_de_oliva.jpg

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One Thought to “El aceite de oliva virgen, la grasa por excelencia”

  1. admin

    Hola,

    el papel del aceite de oliva para combatir el estreñimiento parece que no está claro. Hay gente que dice que sí y otros que no. Lo mejor para combatir el estreñimiento es seguir una dieta rica en fibra (o sea, en frutas, hortalizas, cereales, legumbres, frutos secos…) que además es más saludable en general (un buen método para disminuir el estreñimiento es comer un pequeño puñado de semillas de lino por las mañanas. Bien masticadas. Mano de santo).

    Por otra parte, el aceite de oliva es un alimento muy saludable si no se abusa, independientemente de que sea bueno o no para el estreñimiento. Por otra parte es muy calórico pero el que contribuya a aumentar el peso o no depende de todo lo que comemos, no sólo de un alimento. Con una dieta rica en fibra tomar un par de cucharadas de aceite de oliva no debería hacer engordar.

    Un saludo.

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