Las grasas y la depresión

Un estudio publicado recientemente en la revista PloS One indica que el consumo de grasas saturadas y grasas trans aumenta el riesgo de padecer depresión. Por el contrario, el consumo de grasas poliinsaturadas (como las omega-3 o las omega-6, presentes en pescados azules o frutos secos) y de aceite de oliva protege contra las enfermedades mentales y se asocian a un menor riesgo de padecer depresión.

Conviene recordar, como siempre, que todos los efectos beneficiosos asociados al aceite de oliva y que hemos venido recogiendo en nuestras entradas sobre salud y aceite de oliva, se refieren siempre, como decimos, al aceite de oliva virgen extra y no al común. Es, por estas razones, al margen de la indudable superioridad de las cualidades organolépticas del virgen extra frente al común, por las que recomendamos siempre consumir aceite de oliva virgen extra.

Según este estudio, la diferencia en la ingesta de grasas podría contribuir a explicar el mayor índice de depresión en las sociedades del norte de Europa, con un mayor consumo de lácteos, con gran proporción de grasa saturadas, o de grasas trans, presentes en la margarina o en la bollería industrial. En las sociedades mediterráneas es mucho más habitual el consumo de legumbres o aceite de oliva, que proporcionan grasas de mucha mejor calidad a nuestro organismo.

Los científicos encargados del presente estudio, que analizó la dieta diaria y el estilo de vida de más de 12.000 personas durante seis años y que tuvo en cuenta otros factores, concluyeron que el 30% de las depresiones eran atribuibles a un alto consumo de grasa perjudicial.

Cada vez es mayor la evidencia entra nuestra dieta y nuestra salud física y mental. Y el papel del aceite de oliva virgen extra en una dieta equilibrada parece, con el conocimiento científico actual, fuera de toda duda.

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