Aceites esenciales para tratar al candidiasis

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La aromaterapia científica es una rama de la fitoterapia que se ocupa del uso de aceites esenciales quimiotipados para el tratamiento de diversas patologías. Un aceite esencial es un extracto líquido muy concentrado obtenido por destilación de plantas por corriente de vapor.

Según lo definido por la Organización Internacional de Normalización, el término “aceite esencial” está reservado para un “producto obtenido a partir de materia prima vegetal, ya sea por destilación con agua o vapor, o desde el epicarpio de los cítricos mediante un proceso mecánico, o por destilación seca” (ISO 9235,1997), es decir, únicamente por medios físicos. Por consiguiente, los aceites esenciales más disponibles en el mercado se obtienen por hidrodestilación.

Se trata de productos químicos intensamente aromáticos, no grasos, volátiles y ligeros (poco densos). Son insolubles en agua, levemente solubles en ácido acético y solubles en alcohol, grasas, ceras y aceites vegetales. Se oxidan por exposición al aire.

Pueden utilizarse por vía tópica, oral o inhalatoria. Vemos hoy las utilidades de los aceites esenciales para tratar la candidiasis.

Según la wikipedia: “La candidiasis es una infección fúngica (micosis) de cualquiera de las especies Candida (todas ellas levaduras), de las cuales la Candida albicans es la más común. Comúnmente conocida como infección por deuteromicetos, la candidiasis también se conoce técnicamente como candidosis, moniliasis y oidiomicosis.

La candidiasis incluye infecciones que van desde las superficiales, tales como la candidiasis oral y vaginitis, hasta las sistémicas y potencialmente mortales, conocidas como candidemias, y generalmente se limita a personas inmunocomprometidas, como pacientes con cáncer, trasplante o SIDA o incluso pacientes de cirugías de emergencia no traumáticas.

Las infecciones superficiales y de membranas mucosas por Candida que causan inflamación y malestar son comunes en la población humana. Aunque claramente atribuible a la presencia de patógenos oportunistas del género Candida, la candidiasis describe una serie de diferentes síndromes de enfermedades que usualmente difieren en sus causas y resultados.”

Aceites esenciales para tratar al candidiasis

La base del siguiente artículo es la ponencia Tratamiento de candidiasis con aceites esenciales, presentada por la farmaceútica Francesca Falzone durante el 8º Congreso De Fitoterapia y 8º Curso De Terapias Naturales, celebrado en Zaragoza, España, el 23 y 24 de Octubre de 2015.

Algunos hongos forman parte de la flora comensal humana, conviviendo en armonía con nuestras células y con otras bacterias. El sistema inmune se encarga de mantener un equilibrio para que las bacterias y las levaduras no se multipliquen excesivamente.

La mayoría de las mujeres tienen una candidiasis vaginal en algún momento. Candida albicans es un tipo común de hongo, que a menudo se encuentra en pequeñas cantidades en la vagina, la boca, el tubo digestivo y en la piel. La mayoría de las veces, no ocasiona infección ni síntomas.

Sin embargo, en algunas condiciones este equilibrio se resquebraja y las levaduras comienzan a colonizar nuestros tejidos, produciendo una micosis (infección ausada por hongos). Las micosis más comunes son las producidas por el género Candida, denominadas candidiasis. Se localizan frecuentemente en la piel, las uñas, el aparato genital femenino y el tubo digestivo.

El tratamiento más habitual consiste en la aplicación de un fármaco antimicótico, de conocida toxicidad hepática y susceptible de presentar resistencias. Por si fuera poco, la eliminación de los hongos no corrige el desequilibrio inicial que ha provocado su proliferación descontrolada. La reinfección es muy frecuente.

Frente a este resultado poco satisfactorio la aromaterapia científica tiene mucho que aportar. Existen aceites esenciales cuya actividad antimicótica ha sido demostrada incluso para cepas resistentes a ciertos fármacos. Hablamos de la canela, el clavo, el lemongrass, el árbol del té o el geranio. Sus principales ventajas es que no dañan la flora intestinal y vaginal, estimulan el sistema inmunitario para prevenir recidivas y no presentan fenómenos de resistencia ni de toxicidad, a las dosis recomendadas.

La vía de administración del tratamiento dependerá de la localización de la infección. Como norma general se empleará la vía tópica cuando la zona sea accesible y la vía oral en caso contrario. En casos más complicados o en recidivas, se utilizarán ambas posibilidades.

La toma oral de los aceites se organiza en fases de 20 días de tratamiento seguidas de 10 días de descanso. La mayoría de las veces una sola fase es suficiente, pero es posible que se requieran varias puesto que el ciclo de vida del hongo así lo requiere (especialmente en caso de micosis ungueal).

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